10-Los Chicago Boys y la economía chilena. No existen milagros en economía (I)(por Jan Doxrud)

10-Los Chicago Boys y la economía chilena. No existen milagros en economía (I)(por Jan Doxrud)

Como he señalado, las reformas liberales emprendidas por las autoridades económicas bajo la régimen militar estuvieron lejos de constituir un milagro (término poco afortunado), puesto que, como sabemos, un milagro es por definición un hecho no explicable por leyes naturales. Por lo demás, no existen modelos económicos perfectos y, al parecer, lo problemático con el concepto de “milagro económico”, es que pareciera dar a entender que el modelo liberal implantado en Chile fue perfecto. Sabemos que esto no fue así, pero esto no constituye un argumento para señalar que el modelo fue un fracaso. ¿A qué se refería Friedman con este concepto de milagro? (concepto aplicado, más bien, a la recuperación de la Alemania occidental post 1945 bajo el liderazgo de Ludwig Erhard)

Si observamos un video[1], Friedman aclara que lo que él denomina milagro, es el hecho de que un régimen militar haya decidido implementar medidas liberales (enfoque top down versus uno bottom up). Pero como señalé más arriba, esta cooperación obedeció a cierto pragmatismo y a coincidencias que tenían los militares con este grupo de economistas. Ahora bien, la figura de Milton Friedman y otros autodenominados liberales, les pesará el hecho de haber apoyado directa o indirectamente el régimen de Pinochet. Esto nos lleva a un tema que daría para otro artículo: ¿puede un liberal separar radicalmente política, economía y ética? Es esto lo que Orlando Letelier criticaba, en un ensayo, en donde mostraba preocupación por la desconexión entre política económica y el marco sociopolítico a la hora de analizar la experiencia chilena.

Sobre la figura de Milton Friedman señaló:

“Es curioso que el hombre que escribió un libro Capitalismo y libertad, para desarrollar el argumento que sólo el liberalismo económico clásico puede servir de soporte a la democracia política, pueda ahora tan fácilmente desvincular le economía de la política, cuando las teorías económicas que él defiende coinciden con una absoluta restricción de todo tipo de libertad democrática”[2].

Veremos posteriormente que estas palabras de Letelier resultan ser imprecisas y un tanto injustas, pero comprensibles desde el punto de vista de quien las esgrime. El hecho es que se generó una colaboración inédita entre el mundo castrense y economistas de corte liberal para llevar a cabo una transformación económica y social en Chile. Insisto en que no me gusta hablar de milagros en economía puesto que no existen y se presta para interpretaciones erradas. El régimen militar tuvo que hacer frentes a dos crisis económicas en donde interactuaron shocks externos con condiciones económicas internas del país. En primer lugar tenemos que los años inmediatamente posteriores al golpe militar del 11 de septiembre de 1973, resultaron extremadamente complejo contener la inflación que, como apunta Ricardo Ffrench Davis, era superior a 300% anual en 1974-1975. A esto se sumó el primer shock del petróleo y el deterioro del precio del cobre durante el segundo semestre de 1974 y en1975. Esto forzó al gobierno, explica Ffrench-Davis, a implementar un programa de ajuste riguroso basado en el recorte de la demanda agregada, una contracción fiscal y monetaria, así como una sustancial devaluación monetaria.

El equipo económico finalmente se percató que la política monetaria, por sí sola, no detendría la inflación, de manera que se incorporó el ancla cambiaria a la política antiinflacionaria. En palabras de Ffrench - Davis: “(…) el tipo de cambio fue utilizado para desacelerar los precios, por la vía tanto de reducir el costo de los bienes importados como de moderar las expectativas inflacionarias. En términos analíticos, podría decirse que se pasó de un monetarismo de economía cerrada a un de economía abierta”.

Pasemos ahora examinar la crisis de 1982 que experimentó nuestro país.En realidad este fue un fenómeno regional que afectó a Latinoamérica, me refiero a la crisis de deuda externa la cual afectó de manera más profunda a nuestro país. Tras la crisis petrolera de 1973 los países exportadores de petróleo acumularon los denominados “petrodólares” generando grandes superávits en tales naciones, mientras que los países importadores sufrieron un déficit en su balanza de pagos. Así, fueron los países de la OPEP quienes financiaron estos déficits mediante los petrodólares que fueron a parar en distintos bancos. Así las instituciones financieras comenzaron a otorgar créditos a países en vías de desarrollo a una baja tasa de interés, lo que resulto en un sobreendeudamiento por parte de estos. Por ende los fondos presentables habían aumentado en forma considerable y las condiciones d los préstamos eran lo suficiente mente atractivos como para endeudarse, como fue el caso el sector privado en Chile

Tenemos que en 1979 el presidente Jimmy Carter nombró a Paul Volcker como presidente de la Reserva Federal. Conocida es la política contractiva de Volcker que buscaba frenar la inflación en Estados Unidos. La tasa de interés en Estados Unidos llegó a un inédito 19% y, claro está, esto tendría consecuencias a nivel mundial. El efecto fue el encarecimiento de los créditos, especialmente en el sector privado en Chile, endeudado en moneda extranjera. A esto se sumaban la disminución del precio de los commodities y, por ende, una menor entrada por concepto de exportación de cobre. No bastando esto, también esta la fuga de capitales los cuales, en busca de una mayor rentabilidad, tenían los incentivos suficientes para dirigirse hacia Estados Unidos.

Sergio de Castro se refirió a esta situación en su discurso sobre el estado de la Hacienda Pública el 24 de julio de 1981. En este se refirió al tema de endeudamiento externo para lo cual tuvo que explicar los conceptos de balanza de pagos, inversión y ahorro. En palabras del ministro de Hacienda, un país que aspiraba a un alto nivel de crecimiento necesitaba invertir, pero para invertir se requería de ahorros y en Chile el ahorro interno no era suficiente. Así, si Chile dependiera solamente del ahorro interno, entonces se hacía necesario comprimir de forma significativa el nivel de consumo de la población en desmedro de los sectores más desvalidos.

Es por ello que se hacía necesario complementar el ahorro interno con el externo. Así, en el caso de nuestro país la cuenta de capital presentaba un superávit producto de los créditos externos y la inversión extranjera. Añadía el economista que dicho superávit debía ser complementado con un déficit correlativo en la cuenta comercial. Si un país compra más de lo que vende al exterior, entonces tendrá un déficit por cuenta corriente (y de capital), lo que tendrá que ser complementado por un superávit en la cuenta financiera. Si el país exportara o vendiera más de lo que compra o importa, entonces acumularía más riqueza (superávit por cuenta corriente) de manera que podrá prestar esos fondos a otros países (déficit por cuenta financiera)

Como explica Patricio Meller el año 1982 significó la peor crisis económica de los últimos 50 años. En primer lugar, el Producto Geográfico Bruto o PGB, que mide el valor de la producción a precios de mercado (bienes y servicios finales) atribuible a factores de producción físicamente ubicados en el país, cayó en 14,4%. La industria y la construcción registraron tasas de crecimiento negativos de -21,1% y 23,4%. En segundo lugar, el desempleo efectivo(que incluye programas especiales de ayuda de empleo público) superó el 30% en 1983. En tercer lugar, el promedio anual de quiebras en el período 1975-1981 fue de 277, aumentando a 810 en 1982.

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En 1983 el gobierno tuvo que liquidar tres bancos, intervino cinco de los principales bancos comerciales y el Banco Central tuvo que proveer de liquidez  a otros bancos. En cuarto lugar el Banco Central registró pérdidas de sus reservas internacionales que, de acuerdo a Meller, equivalían al 53,6% del nivel que tenían en 1981. En quinto lugar la deuda externa, a finales de 1977 ascendía a US 5.200 millones y a finales de 1982 alcanzó la suma de US 17.100 millones. En 1983, añade Meller,  su monto era de, aproximadamente, un 13% superior al PGB. En sexto lugar, el presupuesto fiscal registró un déficit de 2,3% y 3,0% en relación al PGB. Por último,  la tasa de inflación anual aumentó a más de 20% durante aquellos años.

Como explica Ricardo Ffrench - Davis, la crisis de 1982 significó un cambio de lo que denomina como estrategia “neoliberal”. De acuerdo al economista chileno, la primera estrategia neoliberal fue la que predomino entre los años 1973 y 1981, y constituyó un ejemplo de la implementación de la ortodoxia o “neoliberalismo puro o extremo”. La segunda estrategia, a partir de 1982, significó un giro más pragmático. El gobierno tuvo que nacionalizar la deuda privada, lo que significó que el gobierno pasó a ser responsable del 86% de la deuda externa hacia 1987. Este pragmatismo llevó también a la implementación de aranceles, devaluaciones, subsidios a las exportación no tradicionales.

Este giro pragmático también significó una división dentro del equipo tal como lo señala Hernán Büchi: 

“El clima de gran unidad, la certeza de haber adoptado la senda correcta y la colaboración de los años anteriores fueron reemplazados por una atmósfera de pugnas, conflictos y rencores (…) Aquellas divisiones en nada ayudaban en frente a la lluvia de críticas y al escenario” – en términos políticos – en que navegaba el gobierno. Incluso el diario El Mercurio cuestionaba en sus editoriales el camino seguido por los economistas, señalando que “las cosas se manejaban con la rudeza de inexpertos (…) La crisis misma, la ruptura del consenso y la forma en que se produjeron los hechos dejaron en las cuerdas la experiencia modernizadora chilena. De eso no hay duda. La decisión misma de devaluar la adoptó el general Pinochet en el momento que rehusó rebajar nominalmente los sueldos”

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La académica estadounidense, Barbara Stallings [3],  quien ocupa la Cátedra  William R. Rhodes Research del Instituto Watson en la  Universidad de Brown, identifica 3 subetapas en la implemetnación del programa económico liberal durante la década de 1970 y 1980. El primero va de 1973 a 1981 el cual se destacó por una aplicación rígida e ideológica de un conjunto de reformas económicas y políticas macroeconómicas que derivaron en un desempeño volátil, el cual culminaría en la crisis bancaria y cambiaria. El segundo subperíodo va de 1982 a 1984 el cual incluye el inicio de la crisis y las políticas implementadas por las autoridades económicas para hacerle frente. El tercer subperíodo va de 1985 a 1989 y se caracterizó por un retorno al retorno inicial del proceso de reforma inicial y el posterior repunte económico que, de acuerdo a la académica, se explica más bien por el recuperamiento de la crisis que al aumento de la capacidad productiva. Stallings añade un cuarto período que comienza en 1990 hasta la actualidad y que se caracteriza por la introducción de ajustes significativos en materia regulatoria, financiamiento de la política social y el manejo macroeconómico (más activo y contracíclico) 

Siguiendo el libro de Arancibia y Balart, Sergio de Castro señala que para Chile la década de 1980 no fue una “década perdida”. Añadía que todos los países, independiente del régimen cambiario que tuviese, sufrieron una recesión. Ahora bien, en el caso chileno, tras las caídas del PIB en 1982 y 1983, tuvo un repunte en 1984, alcanzando altas tasas de crecimiento entre 1984 y 1990. De acuerdo al economista uno de los principales problemas fue José Piñera y su idea de un piso salarial en virtud del cual la empresa no podía hacer una oferta salarial menor a la que ya tenía en términos reales. En otras palabras, al introducir esta disposición en el Plan Laboral, los salarios quedaron indexados a la inflación interna.

Sergio de la Cuadra, Sergio de Castro, Pablo Baraona y Álvaro Bardón

Sergio de la Cuadra, Sergio de Castro, Pablo Baraona y Álvaro Bardón

De Castro señala que trató de “chueco de mierda” a Piñera por defender una medida populista sin fundamentos técnicos y, además, por habérselo ocultado hasta el final. Incluso de Castro hizo ver la inconsistencia de Piñera puesto que en un ejemplar de su revista Economía y Sociedad había planteado como influía negativamente el salario mínimo en la generación de desempleo. Estos es algo que también hizo ver Miguel Kast y que se volvió una realidad: el desempleo aumentó entre la población más joven. Arancibia y Balart citan ls palabras que esgrimió en esos días el decano de Economía de la Universidad de Chile: Jorge Selume. De acuerdo al decano el problema que presentaba el salario mínimo es que terminaba por perjudicar a todos aquellos trabajadores con escaso nivel de capacitación y experiencia. En una conversación con Pinochet, de Castro relata la explicación que le dio sobre la necesidad de derogar el piso salarial. En pocas palabras esta disposición era un “zapato chino” que tenía como consecuencia el que las empresas, ante los menores ingresos, no tuviese mas remedio que despedir trabajadores, algo que era confirmado por las cifras de desempleo. El mensaje era disminuir las remuneraciones lo cual traería consigo una disminución del precio de los bienes y servicios. A esto añadía de Castro:

“Le expliqué que en una recesión al caída del producto exige que el gasto del país se reduzca para ponerse a tono con su menor nivel de ingresos. Mientras antes se nivelen gastos con ingresos, menores serán los costos sociales involucrados y antes estaremos en condiciones de reiniciar nuestro desarrollo (…) También le expliqué que la reducción de las remuneraciones redundaría en un aumento instantáneo del valor del dólar, sin necesidad de devaluar”.

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Esto mismo lo expresó de Castro en una reunión ante más de 3 mil dirigentes sindicales. Las remuneraciones necesitaban ajustarse a la nueva realidad del país, de la misma manera que un jefe de familia que ganaba 100 ahora ganaba 95 o 90: tiene que reducir ciertos gastos. También advirtió a los líderes que se abstuvieran de apoyar el incremento del gasto fiscal y la diminución de la tasa de internes pesto que tal política solo traería consigo mayor inflación los cual afectaría a los salarios reales.

Por ende, las repercusiones de la recesión se potenciaban con la rigidez salarial que, ciertamente protegían a quienes trabajaban, pero perjudicaban a la población más joven. Junto a esto, de Castro descartaba la devaluación puesto que era prácticamente rebajar los sueldos pero de una manera más indirecta. Además de esto, la devaluación no funcionaba si los sueldos reales no bajaban, que es lo que ocurría fruto del “piso salarial”. El mismo Milton Friedman de visita en Chile en 1981 se mostró en contra de la devaluación.

Así habían alternativas impopulares como rebajar las remuneraciones del sector público o incluso derogar el piso salarial. Así reduciría los costos de las empresas, los más jóvenes dispuestos trabajar por un salario inferior al mínimo serían contratados y, quienes trabajaban, preferirían temporalmente ganar menos que perder su trabajos. Pero la presión por la devaluación continuaban, pero de Castro no dio el brazo a torcer y señaló en la inauguración de una planta de la CCU lo siguiente a los empresarios:

“El principio de subsidiaridad no es, como algunos parecen creer, el que las utilidades sean de los empresarios y las pérdidas del Estado: las utilidades y las pérdidas son de los empresarios”

Revista Hoy, 13 de abril de 1982 con la imagen de Sergio de Castro

Revista Hoy, 13 de abril de 1982 con la imagen de Sergio de Castro

Incluso frente a la insolvencia de 4 bancos y 4 financieras, de Castro se mostraba en contra de que el Estado se hiciera cargo de sus pasivos, es decir, e l ministro de Hacienda no era partidario de que el Estado rescatara a tales instituciones. Para el economista si alguien controlaba un banco, tiene una empresa y resulta que el banco presta dinero a la empresa no veía por qué razón tenía que el estado salvar esa empresa. Pero finalmente la Superintendencia de Bancos decretó la intervención de esas instituciones para evitar un mal mayor. Pero de Castro encontró fuerte oposición de empresarios y personalidades influyentes como Agustín Edwards para quien (como relata un testigo: Pablo Baraona) tanto Sergio Fernández (Interior) y Sergio de Castro (Hacienda) debían salir.

A esto se sumó la crítica realizada por Jorge Alessandri a través de una serie de cartas en el diario El Mercurio. Finalmente Pinochet le pediría la renuncia a de Castro en abril de 1982. Pinochet le ofreció varios puestos ante lo cual de Castro declinó pero terminó aceptando trabajar ayudando a Miguel Kast en el Banco Central. El nuevo ministro de Hacienda que tuvo que someterse a las presiones para llevar a cabo la devaluación era Sergio de la Cuadra. Finalmente ante las disyuntiva entre disminuir los salarios o devaluar, Pinochet informó a de la Cuadra que se devaluaría la moneda y el encargado de anunciarlo sería el ministro de Economía Luis Danús.

[1]Milton Friedman. Pinochet and Chile (https://www.youtube.com/watch?v=dzgMNLtLJ2k)

[2]Orlando Letelier, Los Chicago boys en Chile: el terrible impacto de la liberatd económica, Transnational Institute (https://www.tni.org/es/art%C3%ADculo/los-chicago-boys-en-chile-el-terrible-impacto-de-la-libertad-economica)

[3]Ricardo Ffrench-Davis y Barbara Stallings (ed.) Reformas, crecimiento y políticas sociales en Chile desde 1973 (https://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/1698/S338983F437_es.pdf;jsessionid=8B2909DCD2B6FD9580A007BA5B831278?sequence=1)

Libros:

 -Juan Pablo Couyuomdjian (ed). Reformas económicas e instituciones políticas. La experiencia de la misión Klein-Saks en Chile.

-Patricio Meller. Un siglo de economía política chilena (1890-1990)

-Ricardo Ffrench-Davis. Chile entre el neoliberalismo y el crecimiento con equidad.

-Carlos Huneeus. El Régimen de Pinochet.

-Ernesto Fontaine. Mi visión

-Manuel Gárate. La revolución capitalista de Chile (1973-2003)

-Hernán Büchi. La transformación económica de Chile. El modelo del progreso.

-Francisco Rosedende (ed.) La Escuela de Chicago.

-Germán Urrea. Chile: por un nuevo modelo. Para una sociedad democrática, solidaria y sustentable.

-Manuel Delano y Hugo Traslaviña. La herencia de los Chicago Boys (http://www.memoriachilena.cl/archivos2/pdfs/mc0032319.pdf)

 

-Sofía Correa, Algunos antecedentes Históricos del Proyecto Neoliberal en Chile (https://www.google.cl/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=1&cad=rja&uact=8&ved=2ahUKEwjK3Oe8x8_dAhUCIZAKHX7ZBmQQFjAAegQICBAC&url=http%3A%2F%2Frepositorio.uchile.cl%2Fbitstream%2Fhandle%2F2250%2F146089%2FAlgunos%2520antecedentes.pdf%3Fsequence%3D1%26isAllowed%3Dy&usg=AOvVaw3v5mn0DYruh9ua1RTgqhsF)