3/13-El Socialismo del Siglo XXI: la idea obsesiva del hombre nuevo (por Jan Doxrud)

(III) El Socialismo del Siglo XXI: la idea obsesiva del hombre nuevo (por Jan Doxrud)

Álvaro García Linera, Vicepresidente del Estado Plurinacional de Bolivia, es otro personaje (como otros tantos en nuestro continente) representante de aquella “falacia constitucionalista” o “fetichismo constitucional” vale decir, aquel pensamiento ingenuo consistente en consideran que una “Constitución” es la respuesta a todos los males de la sociedad. Este mal que padece América Latina consiste en creer que lo que se redacta en el papel se materializa en la realidad y que, por ejemplo, problemas económicos tienen soluciones constitucionales. (Nicolás Maduro, cree poder resolver los problemas sistémicos de Venezuela por medio de una nueva Asamblea Constituyente). De acuerdo a García Linera:

De alguna manera, la nueva Constitución diseña el camino a largo plazo, donde se irán potenciando, reforzando, expandiendo, irradiando democráticamente –y en base al ejemplo, a los resultados y no a la imposición– las virtudes humanas, sociales, culturales e intelectuales de un socialismo comunitario[1].

Un tema recurrente, tomado prestado de las tradiciones religiosas, es la del “Hombre Nuevo”, que NO es aquel que nace del bautismo, de la meditación o de un rito de iniciación, de manera que no es un hombre nuevo entendido en un sentido metafórico.  Se trata de un verdadero hombre nuevo, aquel ha tomado conciencia de su condicionamiento ideológico y ha abrazado la ideología socialista,  así como la ética y sus valores “socialistas”. La construcción del hombre nuevo, como pensaba el Che Guevara, era un proceso largo, constituyendo así una imagen inacabada, ya que tal proceso marcha paralelo al desarrollo de formas económicas de producción. Fernando Atria señala que no debemos abandonar la idea del “hombre nuevo”, ya que para este autor de lo que se trata es de “de actuar sobre nuestras condiciones de vida para que ellas correspondan a una conciencia más plenamente humana[2]. Hugo Chávez en “Aló Presidente” también plantea sus reflexiones al respecto:

La construcción de un modelo socialista viene acompañada de una transformación, de manera estructural, de todo el cuerpo que sustenta una nueva sociedad, y debe existir un equilibrio entre la praxis y la teoría revolucionaria para que los antiguos vicios que provengan del antiguo modelo social no invadan y afecten el nacimiento de la nueva sociedad, es decir, la génesis del «hombre nuevo«”[3].

Por su parte, Haiman El Troudi también concibe que, por medio de la praxis, se puede ir transformando al sujeto. Pero El Troudi ya no habla de un mero “hombre nuevo”, puesto que su ambición es más específica: crear al “sujeto bolivariano”:

La lucha por la superación del capitalismo entiende al hombre y la mujer como sujetos sociales que se hacen conscientes de sí mismos y de la condición en que viven. El sujeto social tiene la posibilidad efectiva de superarse históricamente en el proyecto y realización de un mundo nuevo, alcanzando así la comprensión de sí mismo. No obstante, el trabajo también puede transformar a los hombres y mujeres si se considera que “el hombre al hacer se hace”, al estar este en constante interacción con la realidad circundante[4].

En cuanto al sujeto bolivariano:

El sujeto bolivariano se interpreta, en consecuencia, como la unidad en la diversidad de sujetos transformadores presentes en la revolución venezolana, en las multitudes que cifran nuevos planos estéticos y éticos, en la muchedumbre que participa en todos los asuntos públicos, en la magia creadora de la multitud en movimiento, en los militantes del partido socialista unido bolivariano[5].

Es recurrente el rol central que juega el trabajo en la realización del ser humano, un aspecto que también que es destacado en las tradiciones religiosas y en los Manuscritos económico-filosóficos, también es idealizado por Marx. El trabajo es importante, pero dentro de la mentalidad socialista juega un papel excesivamente relevante como mecanismo de transformación del sujeto.  No podemos dejar de lado alguna de las conclusiones de Ernesto Che Guevara en “El socialismo y el hombre en Cuba”:

El camino es largo y desconocido en parte; conocemos nuestras limitaciones. Haremos el hombre del siglo XXI: nosotros mismos. Nos forjaremos en la acción cotidiana, creando un hombre nuevo con una nueva técnica[6].

El otro modelo del “Hombre Nuevo” para el Che lo representaba el guerrillero, que era un verdadero monje que renunciaba a todo lo que representase al “Hombre Viejo” y sacrificaba su individualidad en nombre de una causa superior. Este debía abandonar el “Hombre viejo” así como cualquier recuerdo de su propia individualidad pasada. La guerra de guerrillas se transformaba en un medio para alcanzar una suerte de grado superior de conciencia que acercaba cada vez más al guerrillero al modelo de hombre ideal. En un discurso pronunciado en enero del año 2015, Álvaro García linera señala:

El socialismo no es una nueva civilización, no es una economía o una nueva sociedad. Es el campo de batalla entre lo nuevo y lo viejo, entre el capitalismo dominante y el comunitarismo insurgente. Es la vieja economía capitalista aún mayoritaria, gradualmente, asediada por la nueva economía comunitaria naciente. Es la lucha entre el viejo Estado que monopoliza decisiones en la burocracia y un nuevo Estado que cada vez democratiza más decisiones en comunidades, en movimientos sociales, en la sociedad civil”[7].

La mentalidad totalitaria y utópica siempre aspira no solo a cambiar instituciones y sistemas de creencias, sino que es el mismo ser humano el que debe renacer como algo nuevo. Tenemos el homo sovieticus de Zinóniev , el übermensch encarnado en la raza aria, en el caso de la Alemania nacionalsocialista y el hombre nuevo del fascismo. Trotsky en “Literatura y revolución” (1924) también aspiraba a reconstruir radicalmente al Homo sapiens y crear un tipo sociobiológico superior, que denominaba como un superhombre o übermensch. También en la tradición mística se habla del hombre nuevo pero que no guarda relación alguna con lo que estas tradiciones totalitarias pretenden.

 

[1] Ibid.

[2] Fernando Atria, Veinte años después. Neoliberalismo con rostro humano,  146.

[3] Socialismo es la construcción del hombre nuevo, Sistema Bolivariano de Comunicación e Información, 27 de febrero de 2007 (documento en línea: http://www.alopresidente.gob.ve/informacion/2/986/socialismo_es_la.html)

[4] Haiman El Troudi, Ser capitalista es un mal negocio. Claves para socialistas, 150-151.

[5] Ibid., 153,

[6] Ernesto Guevara, El Socialismo y el hombre en Cuba (1965), Marxist Internet Archive, 2002 (documento en línea: https://www.marxists.org/espanol/guevara/65-socyh.htm)

[7] Discurso de Álvaro García Linera, “Socialismo comunitario del vivir bien”, Central de Trabajadores de la Argentina (CTA), 22 de enero de 2015 (Documento en línea: http://www.cta.org.ar/discurso-de-alvaro-garcia-linera.html